Desde hace aproximadamente diez años he estado intentando hacer un hueco en mi día a día para luchar o intentar combatir las enormes injusticias que he encontrado, como enormes piedras y altos acantilados, en el desarrollo de las distintas plataformas (Facebook, Blogger, Google+. Twitter, Tumblr, etc) que se han ido ofreciendo en busca de la "libertad de expresión". Muchos abogan por este derecho para aplastar los derechos de otros, humillándolos o convirtiéndolos en meros hombres de paja para beneficiarse. La comunidad transexual se ha visto plagada de personas cisgéneros (aquellos que están conformes con el género y sexo que les dieron al nacer debido a los añejos estereotipos que se ofrecen aún hoy en día, a pesar de no ser válidos ya para una amplia parte de la comunidad científica) que se alzan entre la multitud para tomar un enorme megáfono, con afán de protagonismo y nada más, señalándose como luchadores de la igualdad, el respeto, la honorabilidad y el dolor de ...
¿Qué da más vergüenza un homosexual cisnormativo renegando del colectivo, diciendo que no les representan y les avergüenza, o un heterosexual cis dando lecciones? No lo sé. Las personas LGTBIQA+ hemos luchado constantemente contra las normas sociales, las imposiciones culturales y 'científicas'. Hemos tenido que vivir durante décadas con derechos humanos limitados, así como también se han acometido actos de barbarie. No hay que irse a la época franquista para hablar de asesinatos, persecución o violencia verbal hacia las personas del colectivo. Realmente podemos hablar de hace unas semanas e incluso de algunas horas. Hace unos años parecía que se había normalizado nuestra inclusión, que las leyes iban dando pasos hacia delante, y se podía respirar con menos presión. Había Orgullos donde salíamos realmente a celebrar logros y no únicamente a recordar que en otros países se nos persigue, que aún hay ideas anticuadas en nuestro país... No teníamos miedo a pasos hacia atrás, pue...