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El cuñado del año: Dalas "Cisplaning" Review.




Siempre he pensado que cuando una persona carece de conocimiento, integridad, carisma e inteligencia para comprender ciertos temas peliagudos, los cuales provocan daños irreparables en grupos sociales amplios y heterogéneos, se debe callar silenciando su nombre, no citándolo y dejándolo a un lado para que aprenda que su voz no tiene poder ante el resto. Sin embargo, llevo mucho tiempo en silencio observando.

Conocí a Dalas, el “popular” youtuber, como muchos jóvenes de hoy en día. Di con su canal cuando se dedicaba al humor más o menos “blanco” acerca de vídeos absurdos. En aquella época nadie se podía imaginar que se vendría a más, se creería líder de opinión y se convertiría en el Eduardo Inda de Youtube provocando vergüenza ajena, rabia, frustración, etc... Cada día que pasa en vez de ganar seguidores, como él desesperadamente desea, consigue que muchos se vuelvan en su contra.

Para él las denuncias falsas son algo habitual en la sociedad, sobre todo entre las mujeres cuando intentan señalar a su agresor. No niego que alguna habrá, pues no se puede poner al cien por cien la mano en el fuego por todas las personas. De hecho, a mí me han agredido mujeres; así como también me han agredido en manada hombres y provocado que mi cuerpo estuviese lleno de golpes. Nunca denuncié por miedo, intentaba sobrevivir cada día en el instituto porque yo era “la bollera” a la cual tenían que escarmentar, pero con el paso de los años me di cuenta que debí haberlo hecho a la policía aunque me acusaran de “denuncia falsa” los mandos policiales o siguieran con “cosas de críos”. Me han acosado hombres creyendo que era una mujer, me han intentado meter mano en una biblioteca en plena universidad y también me han seguido a casa asegurándome que lo “bollo” se me quitaría con un buen rabo. Tal vez por eso puedo decirle a este “proyecto de hombre” que las denuncias falsas las habrá, pero hay miles de denuncias que no se hacen por miedo, porque no se sabe cómo denunciar o porque no tienes testigos y sabes que nadie te va a creer. Y lo llamo proyecto de hombre porque hay que ser poco o nada hombre para echar por tierra el sufrimiento de otros, sin importar su género, sexo, sexualidad, nacionalidad, etc...

Por supuesto, que ahora no sólo ataca a las mujeres o pensamientos políticos con los que se fundamenta usando Wikipedia. ¡Qué podíamos esperar de él! También ataca a hombres, se le conoce por grescas continuas y peleas de todo tipo de las cuales no hablaré ni quiero entrar en detalles. Sino que ahora mismo ha atacado al colectivo trans usando “CISPLANING” que es intentar hablar de transexualidad desde el privilegio cis.

En primer lugar, querido Dalas, te diré que tú no eres precisamente trans para hablar de lo mal o lo bien que lo pasa una persona trans. Las personas trans somos muy diversas, somos un colectivo muy heterogéneo, por lo tanto algunos lo habrán pasado mejor y otros peor dependiendo de la familia que le haya tocado vivir, del lugar donde hayan nacido, de las leyes que imperen en su territorio, etc...

He recordado al antropólogo, filósofo y gran ser humano Juan Gavilán -autor del libro "Infancia y transexualidad" en su ponencia en las III Jornadas Trans Andaluzas donde decía emocionado: Los niños transexuales son inmensamente felices cuando sus padres los aceptan tal como son. Los niños y las niñas trans no tienen recuerdos de haber pasado malos tragos, y lo olvidan todo porque en cuanto los amas como son ya nada más importa.

También he recordado mi infancia la cual lejos del colegio, donde me maltrataban a diario con golpes e improperios por parte de compañeros, fue privilegiada porque mi madre comprendió, cuando tenía entorno a los cuatro años, que yo debía decidir qué ponerme y con qué jugar. Yo elegía muñecas, cocinitas o peluches suaves, pero también trenes y equipamientos de fútbol que por los ochenta era algo típicamente masculino. Mis juegos no tenían género alguno y mi ropa era colorida, aunque desechaba las faldas porque lo veía un símbolo demasiado femenino y yo rehuía de ello. Pero mi infancia, en mi familia, fue feliz. Mi infancia, adolescencia y juventud fue triste por la sociedad porque nací en una sociedad equivocada, pero jamás en un cuerpo equivocado.

Yo nunca he transitado. No soy un viandante, fíjate. No soy una persona que vaya por un camino a otro. Siempre he sido un hombre, con unos atributos quizá que tú puedas ver “femeninos” a tus ojos, y mi vulva es masculina desde el día de mi nacimiento. No sé qué personas trans has conocido tú, pero quiero que sepas que no te da derecho a dar un discurso sobre la transexualidad. Los transexuales siquiera tenemos un género o sexualidad fijada. Hay muchos hombres trans que no son binarios, son agéneros o simplemente deciden tener un rol más binario. Hay muchos hombres trans que son homosexuales, bisexuales, pansexuales... Así como nuestras compañeras trans pueden ser no-binarias o menos, con una sexualidad u otra. Tú no tienes derecho a hablar de la vivencia de otra persona y menos de una persona trans.


Hoy más que nunca, querido Dalas, te pido que te calles la boca y no vuelvas a abrirla. ¡Gracias!  

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