Ir al contenido principal

¡No es capricho, es salud!

Durante muchos años he tenido que soportar sobre mi espalda la losa impuesta por la sociedad sobre “los deseos trans” o “los deseos de las personas transexuales” creyendo erróneamente que nuestra máxima es modificar los genitales y tener un aspecto distinto en esta zona. La mayoría de nosotros sabemos que estas intervenciones todavía no se hacen con una buena eficacia, que tiene tantos riesgos y complicaciones que es inútil intentarlo y el costo es elevado. La Seguridad Social no cubre esta última intervención y por lo tanto no es algo que ansiemos realmente. La realidad es tan distinta, tan terrible y tan asfixiante que cualquier cisgénero podría pensar que está ante una película de ciencia ficción.

El mayor problema de esta sociedad es la nula empatia que gasta. No suelen ponerse en nuestros zapatos y pensar en todos los pormenores que podemos vivir a lo largo del día a día. Desde que nos levantamos tenemos que hacer el esfuerzo de saber que fuera de nuestras viviendas, donde ni siquiera en ellas a veces tenemos confort, tenemos que asumir las miradas y comentarios de un barrio, un empleo en el mejor de los casos o un centro educativo donde se nos va a juzgar y pensar que nos victimizamos.

La Junta de Andalucía se le llena la boca diciendo que la Seguridad Social Andaluza cubre las intervenciones, cuando en realidad sólo 2 de cada 10 consigue tener esa ansiada cirugía que les calme mentalmente. Es injusto ser un hombre con todas las de la ley y poseer unos pechos que no deseas, los cuales te evitan poder tener una vida común y corriente como es ir a una playa, entrar en un baño de un gimnasio o simplemente tener sexo sin tener una camiseta, con un blinder y la luza apagada.

Hoy mismo estaba en la piscina de mi gimnasio hablando con un viejo vecino. Cuando éramos niños ambos sufrimos el acoso y derribo de la sociedad. Él es un joven con ciertas minusvalías de nacimiento y vi como lo martirizaban chicos algo más grandes, de hasta cinco años mayores que él, provocando que se comportase a veces rebelde y con una mirada fiera. Tuvimos un encontronazo hace tiempo, pero yo lo he olvidado por completo. Sé que es sentirte agredido constantemente, que te digan que eres un “bicho” o un “monstruo” y atacas a todo el que se acerque con buenas intenciones porque sientes que te va a agredir. Como he dicho hoy tocó charla.

—Yo te conozco desde hace muchos años. Mucho antes que te operaras. No sé si te acuerdas de mí—me dijo con una tímida sonrisa mientras se ajustaba el gorro de natación.

—Claro que me acuerdo de ti—dije emocionado porque me hablase. Llevaba días queriendo saber cómo estaba, pues tuvo un accidente y supe que había estado muy mal.

Ambos hablamos. Él de sus problemas que tuvo que costearse por privado y yo de los que tienen que costearse los chicos y chicas que conozco. Nos dimos cuenta de como nos desampara la sanidad pública, que si no es por privado no logras nada y nos marchamos ambos despidiéndonos hasta el próximo día, el cual espero que sea pronto.

También, hará unos días, hablaba con Santiago, un hombre de 78 años, que va a nadar a diario y se siente un “jovencito” cuando está en el agua. Conversando él me habló de su cofradía, de su amor por las zambombas y me preguntó si yo era creyente. Comenté lo que me había pasado con religiosos y que yo creía en el alma, en la buena fe de las personas sin mirar su religión, pero que no en Dios ni en nada similar. Él me se quedó asombrado por todo lo que había pasado de intervenciones de cirugías y me preguntó si eso lo pagaba todo la Seguridad Social. Yo pude decirle que fue un milagro por parte de una gran mujer tras una enorme asociación: Mar Cambrollé y ATA-Sylvia Rivera.

Mar Cambrollé estuvo moviendo las cuerdas y ajustándoselas a la Junta de Andalucía para conseguir en 2014 una ley que nos hizo más libres, pero aún no del todo. No se ha hecho nada contra la transfobia y las intervenciones son casi un “milagro”. Pongo “milagro” porque ella se esfuerza día a día para que se abran listas de intervenciones como las de Juan Grande en Jerez de la Frontera, lugar donde resido, y otros, como es mi caso, peleamos, pataleamos y gritamos en las calles para estar en esas listas. De no haber sido por ella, los pies adoloridos de mi madre que se patearon Málaga, Sevilla, Cádiz entero y Jerez para ir de un lado a otro a mi lado y por mí mismo estaríamos aún esperando “Dentro de tres años” como era la cantinela que nos dicen a todos.


Hoy se ha subido esta entrevista que quiero que se escuche porque es una realidad. Personas cisgéneros... ¡Os lo ruego! Dejad de creer que ansiamos un genital. Sólo queremos salud, la salud que da la paz mental de sentirse libre sin cadenas ni prejuicios.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Daniel era Carla

Toda persona tiene en su genética un gen llamado “ el gen de la maruja ”. Al menos, así lo afirmo y así me lo demuestran los años, las personas de mi entorno y el resto de la sociedad. He podido comprobar como los bulos se hacen cada vez mayores y todos los años hay uno o dos bastante sonados. El primero que recuerdo, a pesar de ser tan sólo un niño de unos ocho o nueve años, fue el del programa “Sorpresa, Sorpresa” y era sobre un perro que hacía un oral a una joven que iba a ser sorprendida por el famoso cantante Ricky Martin, el cual aún ni había salido literalmente del armario. Otro que recuerdo con bastante exactitud fue cuando dieron por muerta a Carmen Sevilla, la cual está aquejada de una horrible enfermedad que está borrando su memoria, o cuando se afirmaban ciertos hechos políticos Podemos vinculándolos con Venezuela. Todo esto lo he visto día tras día, mes tras mes y he crecido con ello. Personalmente soy muy crítico. Siempre he considerado que necesito varias f...

“Cisfobia” el contraargumento de la transfobia.

Ocasionalmente, por no decir que es algo continuado y prolongado en el tiempo, tengo algún que otro enfrentamiento en redes sociales. Creo que todo comenzó desde que me hice mi primera cuenta online en Hotmail. Desde que tengo correo electrónico y un perfil en una red social, desde foros pasando por Blogger u otros medios como Facebook o Twitter, me estoy topando con personas que son contrarias a mis ideas. No me importa dialogar y dar argumentos a tus “batallitas” de personas cisgéneros que “intentan” dilapidar mi camino y poner trabas a mi libertad tanto de emanciparme de su discurso como de desvincularme de cualquier otro, pues como persona individual, con una serie de años y vivencias a mis espaldas, tengo mi propio discurso debido a mis propias experiencias que pueden ser similares, pero jamás iguales, a mis compañeros. Es posible que me aplasten los mismos problemas, pero los encajo de forma distinta y es porque he logrado tener información veraz y de primera mano, luchado ...

TRANS posible palabra del año.

“Trans” es más que una palabra, es un símbolo de lucha, guerra contra el CIStema, empoderamiento, verdad, honor, orgullo, determinación, honradez, valentía y, sobre todo, de dolor. Dolor porque el CIStema sigue apretando las tuercas al cerebro que determina nuestro verdadero sexo biológico. Eso de “sexo sentido” ya me parece insuficiente. Biológicamente somos hombres y mujeres, no es algo que tú simplemente sientas. Muchos tratan de usar nuestros genitales llamándolos “masculinos” o “femeninos” provocando cierta controversia, dolor, pérdida de identidad y refuerzo de su poder contra nosotros. Pero hay muchos ahí fuera, porque somos más de los que realmente dicen las estadísticas, que clamamos no ser sexualizados ni señalados CIStemáticamente por el órgano por el cual nos reproducimos, tenemos relaciones sexuales o simplemente damos rienda suelta a nuestras necesidades biológicas más primarias. Un pene o una vulva no son símbolo de un sexo, ni un género y ni mucho menos debería...